Conexión Cantera

Conexión Cantera recibe a Ángel Rochas, preparador de porteros del filial del Getafe y coordinador del área en la cantera. Hablamos sobre su filosofía formativa, basada en el respeto, la adaptación y la riqueza técnico-táctica del portero. Ángel insiste en formar porteros versátiles y adaptables, capaces de ajustarse a cualquier estilo de juego. Destaca la comunicación eficaz como herramienta clave: primero romper el hielo, luego entender el juego y finalmente anticipar para ayudar al equipo. Además, recalca que el entrenamiento debe ajustarse a la etapa evolutiva del jugador, evitando sobrecargas innecesarias en edades tempranas. Con una mirada sencilla, coherente y formativa, Rochas defiende una metodología centrada en el crecimiento real del portero.

Ico duracion
2025-05-27
Ico duracion
23:09

Transcripción

Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy estamos en compañía de Ángel Rochas. Muy buenas, Ángel, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

—Hola, ¿qué tal? Muy bien, todo en orden.

Ángel es el preparador de porteros del filial del Getafe, pero también coordina la preparación de los porteros en toda la cantera del club. Hoy con él hablaremos sobre el desarrollo de la comunicación eficaz en el rol del portero. Pero antes, queremos conocer más sobre su filosofía de trabajo. Ángel, ¿qué principios guían tu labor con los porteros del fútbol base del Getafe?

—Mira, la misión de nuestra cantera es garantizar una alta calidad en el entrenamiento. Tenemos porteros de todas las categorías, y muchos llegan al club con la idea de alcanzar el primer equipo. Nuestro objetivo es poner a su disposición todos los medios posibles para que eso se convierta en realidad.

Además, nuestro deber es promover valores como el respeto, la responsabilidad, la tolerancia y el esfuerzo. Debemos ser capaces de transmitir todos esos principios. El club también tiene una identidad propia y buscamos porteros con características específicas. Desde el departamento de porteros tratamos de formar perfiles que se ajusten a esa identidad.

¿Cuáles consideras que son las claves para formar porteros en estas edades tempranas?

—Yo creo que lo fundamental es que el portero sea capaz de ejecutar cualquier acción que se presente en un partido, y hacerlo correctamente. Cada equipo tiene un estilo de juego, pero nuestro objetivo es que los porteros puedan adaptarse a cualquiera de ellos. Hay equipos que inician desde atrás, otros que juegan en largo, y el portero debe saber responder a ambos estilos.

Debe ser capaz de jugar adelantado, dominar el juego aéreo, salir en situaciones de presión, y adaptarse a lo que pida su entrenador. En resumen: adaptación.

Es decir, que el portero debe ajustarse a la identidad de juego del equipo y del entrenador.

—Exactamente. Durante su carrera, un portero tendrá entrenadores con distintas ideas y filosofías. Por eso, aunque nuestro equipo juegue de una forma concreta, la formación debe ser más amplia. No podemos limitarnos a una sola idea, porque eso empobrece su desarrollo.

Entonces se trata de preparar al portero para el futuro, no solo para el presente.

—Claro. Llevo muchos años en el fútbol base y he visto muchos casos en los que porteros muy adaptados a un estilo lo han pasado mal al cambiar de contexto. Si en sus etapas iniciales hubieran tenido una formación más variada, serían porteros mucho más completos.

Pasamos ahora al tema central: la comunicación eficaz del portero. ¿Qué piensas de este aspecto, tan mencionado por todos los entrenadores?

—Sí, siempre se dice que el portero debe comunicar mucho, pero lo importante es qué comunica y cómo. El portero debe ayudar a evitar ocasiones de gol. Eso parte, primero, de romper el hielo, especialmente en los más pequeños, muchos de los cuales son tímidos o reservados.

Lo esencial es que empiecen a hablar, a decir lo que ven o sienten. Con el tiempo, a medida que comprenden el juego, pueden dar información útil a sus compañeros para evitar que el balón llegue a zonas peligrosas.

Entonces, para que un portero comunique bien, primero debe entender el juego.

—Totalmente. Si un portero es capaz de decirle a su lateral que tape la pierna izquierda de un extremo zurdo, está ayudando a prevenir un centro peligroso. Además, tiene la ventaja de estar en una posición privilegiada: lo ve todo. Esa visión le permite comunicar lo que otros no pueden ver.

¿Cómo trabajas esta comunicación en edades tempranas?

—Hay un juego que suelo usar mucho: preparo un circuito y a un niño le tapo los ojos. El portero tiene que guiarlo solo con indicaciones. Así aprende a dar instrucciones precisas y el otro a confiar. Es un ejercicio muy útil para iniciarles en la comunicación y generar confianza.

¿Y cómo varía la comunicación según la edad? Por ejemplo, entre un benjamín y un cadete.

—En edades tempranas, el objetivo es que pierdan la vergüenza. Algunos niños son muy extrovertidos, otros más callados. Tenemos que animarlos a hablar, a pedir el balón, a decir que están solos, a comunicarse constantemente. Ya en alevines o infantiles, deben empezar a anticipar situaciones, a entender el juego y usar la comunicación como herramienta para intervenir en él.

Y no solo en lo defensivo. También en acciones ofensivas: dar líneas de pase, identificar a un jugador libre, etc. La comunicación también construye juego.

Muy interesante. Y para terminar, una mirada al futuro: ¿cómo ves la evolución de la metodología en la preparación de porteros? ¿Hacia dónde crees que va?

—Creo que la evolución pasa por entender mejor el juego y ajustar el entrenamiento según la etapa de desarrollo del portero. A veces nos complicamos demasiado con tareas que exigen mucha toma de decisión en edades muy tempranas.

El portero necesita haber vivido antes esas acciones, en contextos más analíticos, para que en el partido pueda responder bien. Primero, trabajamos aspectos técnicos de forma más controlada; luego, vamos aumentando la complejidad y la toma de decisiones.

Muchas veces se añaden elementos condicionales (gomas, balones medicinales, etc.) que desvirtúan el objetivo real: que el portero bloquee bien, golpee bien, desvíe bien. No hace falta que salte altísimo si no sabe caer bien.

Entonces, lo ideal sería simplificar en lugar de sobrecargar.

—Exacto. Hay que tener un objetivo claro en cada etapa. Si quiero que mi portero domine el juego aéreo, enfoco el trabajo técnico-táctico hacia eso. No tiene sentido complicarlo con cargas físicas que desvíen el foco.

También hay que tener en cuenta el contexto. No es lo mismo entrenar en una cantera de élite que en un club humilde. Hay tareas muy bonitas que vemos en redes, pero que no se adaptan a la realidad de cada uno. Lo importante es saber dónde estás y qué necesitas hacer ahí.

Perfecto, Ángel. Ha sido un placer escucharte y te agradecemos mucho por compartir tu experiencia y conocimientos con nosotros. Ojalá podamos contar contigo en el futuro en más ocasiones. Te deseo lo mejor en tu camino profesional. Me ha encantado tu enfoque tan claro y coherente con la etapa formativa.

—Gracias a ti. Es muy importante visibilizar el trabajo de cantera, que muchas veces es invisible. Sin la base, los jugadores de élite no llegarían. Detrás de cada jugador hay años de esfuerzo de familias, entrenadores y, sobre todo, de ellos mismos. Así que gracias por dar valor a este trabajo desde Conexión Cantera.

Podcast Relacionados