Conexión Cantera charla con Antonio de la Rosa Hurtado, preparador de porteros en la cantera del Cádiz CF. Antonio comparte su evolución como jugador y entrenador, su metodología basada en tareas integradas que recrean situaciones reales de juego, y la importancia de que el portero sea un jugador más dentro del equipo. Defiende una formación completa, donde la toma de decisiones, el juego de pies y el trabajo táctico se desarrollan desde edades tempranas. Además, recalca el valor del aprendizaje constante, el intercambio con otros entrenadores y la pasión por seguir mejorando. Una conversación rica en ideas, ideal para entrenadores y formadores del fútbol base.
Preparador de porteros en la cantera del Cádiz CF.
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera.
Hoy estamos en compañía de Antonio de la Rosa Hurtado, preparador de porteros de la cantera del Cádiz.
¿Qué tal, Antonio? ¿Cómo estás?
—Hola, buenas, Mateo. ¿Qué tal?
—Antonio, bueno, hoy hablaremos de metodología, particularmente de un enfoque que está muy en auge: las tareas integradas para porteros. Pero antes de entrar en ese tema, me gustaría que te presentaras como profesional. Cuéntanos, ¿cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar al Cádiz?
—Bueno, mi trayectoria empieza como la de muchos entrenadores de porteros: jugando. Empecé en diferentes clubes de mi ciudad, como el Jerez Industrial, el Club Deportivo Jerez, y otros más. Luego, en el paso de juveniles a fútbol sénior, jugué en varios equipos de España: estuve en Ceuta como juvenil, después un año en Ibiza y otro en Extremadura.
Con 21 años decidí dejar de lado mi carrera como portero y dedicarme a entrenar, aunque siempre había tenido una conexión con la preparación de porteros. Desde pequeño estuve en una escuela de porteros que dirigía mi padre junto con Manuel Oliva, actual entrenador de porteros del Nàstic de Tarragona.
En mis últimos años como jugador en Ibiza ya entrenaba a los porteros del club, y fue entonces cuando me di cuenta de que eso era lo que realmente me apasionaba. Tras dejar de jugar, comencé en clubes de fútbol base, hasta que la temporada pasada di el salto al Jerez, con el Juvenil División de Honor.
Y este año se presentó la oportunidad de llegar al Cádiz, que ya tiene una estructura más profesional y desarrollada.
—¿Y actualmente con qué categorías estás trabajando en el Cádiz?
—Esta temporada me encargo de la primera etapa, que son los equipos más pequeños: alevines de fútbol 7 e infantiles.
—Vale. ¿Y en Cádiz el Alevín A ya juega a fútbol 11 o sigue en fútbol 7?
—Ambos equipos juegan a fútbol 7. El Alevín B compite a nivel provincial, mientras que el Alevín A juega contra otros equipos importantes de Andalucía como el Sevilla, Betis, Córdoba o el Recreativo de Huelva. Es una liga exigente, pero sigue siendo fútbol 7.
—Vamos a pasar ahora al tema de la metodología. Se habla mucho hoy en día de las tareas integradas para porteros. ¿Qué significa para ti este enfoque?
—Para mí, la tarea integrada es recrear el fútbol real. Es decir, nuestras tareas deben incluir técnica, táctica, toma de decisiones… No podemos centrarnos únicamente en aspectos analíticos como la colocación de las manos.
Un portero es un sistema dinámico y complejo: piensa, decide, actúa… y hay que entrenarlo de forma que viva situaciones reales, con decisiones y acciones en contexto. Por eso, debemos crear tareas que engloben todos estos aspectos.
—¿Cómo estructuras estas tareas integradas?
—Parto del análisis del tipo de situación: ofensiva o defensiva. Por ejemplo, si es defensiva, podríamos empezar desde un reposicionamiento por estar descolocado y terminar en un bloqueo.
Luego analizo: ¿puede reiniciar el juego? ¿Con manos o pies? El portero debe ver que tiene varias opciones y tomar decisiones en base a eso.
—¿Y el entrenador del equipo te deja espacio para trabajar este tipo de tareas específicas?
—Sí, tenemos unos 45 minutos de trabajo específico de portero. Entrenamos dos equipos juntos, lo que nos da 4 o 5 porteros disponibles. Esto permite incluir compañeros, rivales, y generar progresión desde el calentamiento hasta tareas cercanas al juego colectivo.
—¿Y en el Cádiz se trabaja también la parte ofensiva del portero?
—Sí, cada vez se le da más importancia. Por ejemplo, trabajamos la salida de balón desde el portero, aunque muchas veces sea el central quien inicia. El portero debe perfilarse, ofrecer línea de pase, analizar la presión rival y distribuir según la situación.
—¿Y desde el calentamiento ya se trabaja con situaciones reales?
—Totalmente. Desde el calentamiento buscamos recrear el juego. Si tenemos varios porteros o jugadores de campo, los usamos todos para crear contextos, no simplemente ponerlos en una fila a esperar su turno.
—Muy interesante. ¿Cómo combinas entonces la participación con el equipo y el trabajo específico?
—Nosotros hacemos que el calentamiento ya sea específico con grupos de 4 a 5 porteros. Luego, en sesiones combinadas, los infantiles A y B entrenan juntos, lo mismo los alevines A y B. Y se hacen tareas como salidas de balón donde participan todos: uno hace de portero, dos de centrales, otro de pivote, dos presionan…
No hago tareas cerradas, dejo espacio para adaptarlas según lo que cada entrenador necesite o el estilo de juego del portero. Por ejemplo, si el rival presiona con dos puntas, el portero debe saber si seguir la circulación o fijar para encontrar un tercer hombre.
—¿Cómo evitas que los niños “se desconecten” o no comprendan la tarea?
—Usamos condicionantes: por ejemplo, si roban, pueden finalizar a portería. Así incentivamos que el error no sea el fin de la tarea, sino el inicio de una nueva situación. Los porteros deben estar acostumbrados a fallar y seguir jugando.
—¿Y en tareas defensivas?
—Simulamos transiciones con el portero adelantado. Desde ahí, debe decidir: ¿vuelvo a portería? ¿Salgo? ¿Juego un pase filtrado? Podemos meter un defensor como condicionante para forzar decisiones distintas.
—¿En qué pondrías más el foco: en la parada o en la toma de decisiones?
—Sin duda, en la toma de decisiones. Por ejemplo, el perfil es clave. Si estoy mal perfilado, no podré salir o volver correctamente. Si puedo evitar un remate, debo salir. No se trata solo de estar bajo palos y parar, sino de anticiparse, de leer el juego.
—¿Cómo corriges los errores de los porteros? ¿Solo con feedback verbal o haces tareas específicas?
—Depende del error. A veces, una simple pregunta hace que el portero se dé cuenta. Si es un fallo muy repetido, hago tareas más simplificadas o programo en otra sesión una versión progresiva de esa situación.
Grabar las sesiones o los partidos también ayuda mucho. Cuando se ven a sí mismos, entienden mejor los errores y aprenden más rápido.
—Ahora te hago una pregunta yo, Mateo. Entiendo que tú vienes más del entrenamiento colectivo. ¿Compartes esta visión del entrenamiento del portero que se está adoptando últimamente?
—En parte, sí. Coincido contigo en que no me gusta apartar a los porteros del grupo, porque se pierden muchos intercambios reales con el balón. A veces entrenan solo entre ellos y eso no es fútbol real.
Estoy de acuerdo en que se debe trabajar el juego con los pies, pero también creo que en fútbol formativo hay que enseñar ciertos estándares técnicos: cómo bloquear, cuándo usar los puños, cuándo mano abierta, cuándo cruzar el brazo por arriba… Todo esto sigue siendo esencial en etapas como Cadete División de Honor.
—Totalmente de acuerdo.
—Para cerrar, Antonio, ¿qué consejo le darías a un joven portero y a un joven entrenador de porteros que están empezando?
—Para ambos, que tengan ganas de aprender, que escuchen, que vean fútbol, que se comparen con otros, que pregunten. No hay que tener miedo de preguntar ni de compartir ideas.
Para los porteros, que trabajen con el entrenador, que practiquen con ambas manos y piernas, porque el portero moderno debe ser completo.
Y para los entrenadores, que se formen, que hagan cursos, que hablen con otros compañeros, incluso de clubes rivales. A veces una charla de 20 minutos, como la que tuve con el entrenador del filial del Granada, te aporta más que muchos cursos.
—Estupendo, Antonio. Muchas gracias por esta charla tan interesante y por compartir tu experiencia con nosotros. Espero poder volver a colaborar contigo pronto aquí, en Conexión Cantera.
—Gracias a ti.
Preparador de porteros en la cantera del Cádiz CF.
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera.
Hoy estamos en compañía de Antonio de la Rosa Hurtado, preparador de porteros de la cantera del Cádiz.
¿Qué tal, Antonio? ¿Cómo estás?
—Hola, buenas, Mateo. ¿Qué tal?
—Antonio, bueno, hoy hablaremos de metodología, particularmente de un enfoque que está muy en auge: las tareas integradas para porteros. Pero antes de entrar en ese tema, me gustaría que te presentaras como profesional. Cuéntanos, ¿cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar al Cádiz?
—Bueno, mi trayectoria empieza como la de muchos entrenadores de porteros: jugando. Empecé en diferentes clubes de mi ciudad, como el Jerez Industrial, el Club Deportivo Jerez, y otros más. Luego, en el paso de juveniles a fútbol sénior, jugué en varios equipos de España: estuve en Ceuta como juvenil, después un año en Ibiza y otro en Extremadura.
Con 21 años decidí dejar de lado mi carrera como portero y dedicarme a entrenar, aunque siempre había tenido una conexión con la preparación de porteros. Desde pequeño estuve en una escuela de porteros que dirigía mi padre junto con Manuel Oliva, actual entrenador de porteros del Nàstic de Tarragona.
En mis últimos años como jugador en Ibiza ya entrenaba a los porteros del club, y fue entonces cuando me di cuenta de que eso era lo que realmente me apasionaba. Tras dejar de jugar, comencé en clubes de fútbol base, hasta que la temporada pasada di el salto al Jerez, con el Juvenil División de Honor.
Y este año se presentó la oportunidad de llegar al Cádiz, que ya tiene una estructura más profesional y desarrollada.
—¿Y actualmente con qué categorías estás trabajando en el Cádiz?
—Esta temporada me encargo de la primera etapa, que son los equipos más pequeños: alevines de fútbol 7 e infantiles.
—Vale. ¿Y en Cádiz el Alevín A ya juega a fútbol 11 o sigue en fútbol 7?
—Ambos equipos juegan a fútbol 7. El Alevín B compite a nivel provincial, mientras que el Alevín A juega contra otros equipos importantes de Andalucía como el Sevilla, Betis, Córdoba o el Recreativo de Huelva. Es una liga exigente, pero sigue siendo fútbol 7.
—Vamos a pasar ahora al tema de la metodología. Se habla mucho hoy en día de las tareas integradas para porteros. ¿Qué significa para ti este enfoque?
—Para mí, la tarea integrada es recrear el fútbol real. Es decir, nuestras tareas deben incluir técnica, táctica, toma de decisiones… No podemos centrarnos únicamente en aspectos analíticos como la colocación de las manos.
Un portero es un sistema dinámico y complejo: piensa, decide, actúa… y hay que entrenarlo de forma que viva situaciones reales, con decisiones y acciones en contexto. Por eso, debemos crear tareas que engloben todos estos aspectos.
—¿Cómo estructuras estas tareas integradas?
—Parto del análisis del tipo de situación: ofensiva o defensiva. Por ejemplo, si es defensiva, podríamos empezar desde un reposicionamiento por estar descolocado y terminar en un bloqueo.
Luego analizo: ¿puede reiniciar el juego? ¿Con manos o pies? El portero debe ver que tiene varias opciones y tomar decisiones en base a eso.
—¿Y el entrenador del equipo te deja espacio para trabajar este tipo de tareas específicas?
—Sí, tenemos unos 45 minutos de trabajo específico de portero. Entrenamos dos equipos juntos, lo que nos da 4 o 5 porteros disponibles. Esto permite incluir compañeros, rivales, y generar progresión desde el calentamiento hasta tareas cercanas al juego colectivo.
—¿Y en el Cádiz se trabaja también la parte ofensiva del portero?
—Sí, cada vez se le da más importancia. Por ejemplo, trabajamos la salida de balón desde el portero, aunque muchas veces sea el central quien inicia. El portero debe perfilarse, ofrecer línea de pase, analizar la presión rival y distribuir según la situación.
—¿Y desde el calentamiento ya se trabaja con situaciones reales?
—Totalmente. Desde el calentamiento buscamos recrear el juego. Si tenemos varios porteros o jugadores de campo, los usamos todos para crear contextos, no simplemente ponerlos en una fila a esperar su turno.
—Muy interesante. ¿Cómo combinas entonces la participación con el equipo y el trabajo específico?
—Nosotros hacemos que el calentamiento ya sea específico con grupos de 4 a 5 porteros. Luego, en sesiones combinadas, los infantiles A y B entrenan juntos, lo mismo los alevines A y B. Y se hacen tareas como salidas de balón donde participan todos: uno hace de portero, dos de centrales, otro de pivote, dos presionan…
No hago tareas cerradas, dejo espacio para adaptarlas según lo que cada entrenador necesite o el estilo de juego del portero. Por ejemplo, si el rival presiona con dos puntas, el portero debe saber si seguir la circulación o fijar para encontrar un tercer hombre.
—¿Cómo evitas que los niños “se desconecten” o no comprendan la tarea?
—Usamos condicionantes: por ejemplo, si roban, pueden finalizar a portería. Así incentivamos que el error no sea el fin de la tarea, sino el inicio de una nueva situación. Los porteros deben estar acostumbrados a fallar y seguir jugando.
—¿Y en tareas defensivas?
—Simulamos transiciones con el portero adelantado. Desde ahí, debe decidir: ¿vuelvo a portería? ¿Salgo? ¿Juego un pase filtrado? Podemos meter un defensor como condicionante para forzar decisiones distintas.
—¿En qué pondrías más el foco: en la parada o en la toma de decisiones?
—Sin duda, en la toma de decisiones. Por ejemplo, el perfil es clave. Si estoy mal perfilado, no podré salir o volver correctamente. Si puedo evitar un remate, debo salir. No se trata solo de estar bajo palos y parar, sino de anticiparse, de leer el juego.
—¿Cómo corriges los errores de los porteros? ¿Solo con feedback verbal o haces tareas específicas?
—Depende del error. A veces, una simple pregunta hace que el portero se dé cuenta. Si es un fallo muy repetido, hago tareas más simplificadas o programo en otra sesión una versión progresiva de esa situación.
Grabar las sesiones o los partidos también ayuda mucho. Cuando se ven a sí mismos, entienden mejor los errores y aprenden más rápido.
—Ahora te hago una pregunta yo, Mateo. Entiendo que tú vienes más del entrenamiento colectivo. ¿Compartes esta visión del entrenamiento del portero que se está adoptando últimamente?
—En parte, sí. Coincido contigo en que no me gusta apartar a los porteros del grupo, porque se pierden muchos intercambios reales con el balón. A veces entrenan solo entre ellos y eso no es fútbol real.
Estoy de acuerdo en que se debe trabajar el juego con los pies, pero también creo que en fútbol formativo hay que enseñar ciertos estándares técnicos: cómo bloquear, cuándo usar los puños, cuándo mano abierta, cuándo cruzar el brazo por arriba… Todo esto sigue siendo esencial en etapas como Cadete División de Honor.
—Totalmente de acuerdo.
—Para cerrar, Antonio, ¿qué consejo le darías a un joven portero y a un joven entrenador de porteros que están empezando?
—Para ambos, que tengan ganas de aprender, que escuchen, que vean fútbol, que se comparen con otros, que pregunten. No hay que tener miedo de preguntar ni de compartir ideas.
Para los porteros, que trabajen con el entrenador, que practiquen con ambas manos y piernas, porque el portero moderno debe ser completo.
Y para los entrenadores, que se formen, que hagan cursos, que hablen con otros compañeros, incluso de clubes rivales. A veces una charla de 20 minutos, como la que tuve con el entrenador del filial del Granada, te aporta más que muchos cursos.
—Estupendo, Antonio. Muchas gracias por esta charla tan interesante y por compartir tu experiencia con nosotros. Espero poder volver a colaborar contigo pronto aquí, en Conexión Cantera.
—Gracias a ti.