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En esta entrevista, José Baurre nos sumerge en el fascinante mundo de la psicología deportiva, con un enfoque especial en el control atencional. Nos cuenta cómo su propia experiencia como futbolista le llevó a especializarse en este campo y los desafíos que enfrentó al iniciarse en la cantera. Destaca la importancia de la flexibilidad mental en los jóvenes jugadores y explica cómo la atención es un recurso limitado que debe entrenarse como cualquier otra habilidad. Además, comparte estrategias clave para mejorar el enfoque en el juego, como la fijación de objetivos específicos y el refuerzo inmediato. Una conversación imprescindible para entender por qué la psicología es clave en el rendimiento deportivo.
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos con nosotros a un joven talento en el mundo de la psicología del deporte, José Baurre, psicólogo del Xerez
Muy buenas, José, ¿qué tal estás?
Hola, buenas, Matteo. Muy bien, con muchas ganas de empezar.
Hoy trataremos un tema muy interesante: el control atencional. Un aspecto clave en la gestión de equipos, que seguro interesará a muchos profesionales del deporte. Pero antes de profundizar en ello, me gustaría conocerte mejor. ¿Qué te inspiró a involucrarte en la psicología del deporte
La verdad es que llegué a la psicología del deporte casi por casualidad, o mejor dicho, por destino. Desde pequeño jugué al fútbol federado hasta la categoría juvenil. Me esforzaba mucho en los entrenamientos, lo daba todo, pero cuando llegaba el partido, los nervios me jugaban en contra. Eso me relegó a un papel más secundario en el equipo y, con el tiempo, terminé dejando el fútbol para centrarme en los estudios.
Curiosamente, cuando jugaba con mis amigos en la calle, disfrutaba muchísimo. Pero en la competición, la presión me impedía hacerlo. Siempre me atrajo la psicología, aunque en ese momento no era consciente de que podía combinarla con el fútbol.
Un día, estando en mi cama, leí un artículo en Marca sobre psicología del deporte. Fue como una revelación. Me di cuenta de que esa era la manera de seguir ligado al mundo del fútbol sin necesidad de ser jugador. Así que, cuando empecé la carrera de Psicología, tuve claro desde el primer día que quería especializarme en el ámbito deportivo. Desde entonces, he trabajado para formarme y entender el comportamiento humano en el deporte.
Tus desafíos como jugador, ¿se han reflejado en los retos que enfrentaste al comenzar como psicólogo en la cantera?
Sí, totalmente. El inicio de la carrera de un psicólogo en la cantera es muy complicado. Aunque el fútbol es el deporte rey en España y recibe muchos recursos, a nivel de cantera la inversión es mucho menor.
Uno de los principales problemas es la falta de recursos. Muchas veces, el psicólogo debe autogestionarse sin contar con un equipo estructurado. Yo llamo a esta etapa “la selva”, porque al salir de la universidad te encuentras con una realidad muy distinta a la teoría.
Por ejemplo, en la Universidad de Sevilla, donde estudié, no había ninguna asignatura específica sobre psicología del deporte. Todo lo que he aprendido ha sido por mi cuenta y a través del máster que estoy terminando.
Otro desafío es que antes apenas se apostaba por la figura del psicólogo en la cantera. Solo los clubes con mayor poder adquisitivo contaban con uno. Afortunadamente, esto ha cambiado en los últimos años, en parte gracias al impacto del COVID y al testimonio de deportistas profesionales que han visibilizado la importancia del trabajo psicológico en el rendimiento deportivo.
Aun así, la psicología no es una ciencia exacta. Trabajamos con probabilidades, porque el comportamiento humano no sigue reglas matemáticas. Cada jugador es un mundo y lo que funciona para uno puede no servir para otro. Esto hace que el trabajo del psicólogo deportivo sea complejo y requiera adaptación constante.
El control atencional y la importancia de la flexibilidad
Me gusta cómo abordas la incertidumbre en tu trabajo. Como dices, cuando no sabes qué hacer, es cuando más aprendes. Para conectar con la temática de hoy y con los jugadores de cantera, te pregunto: ¿cuál dirías que es la característica mental más relevante en un joven futbolista?
Es difícil elegir solo una, porque cada jugador es distinto y las necesidades pueden cambiar con el tiempo. Pero si tuviera que destacar una, diría la flexibilidad mental.
La flexibilidad es clave porque permite a los jugadores adaptarse a diferentes situaciones. Muchas veces, los futbolistas son muy autoexigentes y perfeccionistas, lo cual puede ser positivo, pero también puede jugar en su contra si no saben manejarlo bien.
Ser flexible implica ser crítico con uno mismo, pero sin caer en la autodestrucción. Es decir, saber reconocer los errores para mejorar, pero también ser capaz de valorarse y elogiarse cuando se hacen las cosas bien. Ni castigarse en exceso ni sobrevalorase.
También es fundamental para gestionar las emociones durante un partido. Hay jugadores que, cuando no les salen las cosas, se bloquean o se frustran. Pero si entienden cuál es su “suelo”, es decir, cuál es su nivel base incluso en un mal día, podrán recuperarse más rápido y mantener la regularidad en su rendimiento.
Muy interesante. Ahora sí, vamos al foco del tema: el control atencional. Te dejo el espacio para que nos expliques su importancia en el fútbol.
Antes de entrar en detalles, es importante aclarar que cuando hablamos de concentración, flexibilidad, confianza o motivación, estamos usando etiquetas. Estas palabras engloban una serie de comportamientos, no son cualidades fijas que se “tienen” o “no se tienen”.
En el fútbol, la atención es un recurso limitado. Durante un partido, hay miles de estímulos: compañeros, rivales, árbitros, el balón, el público, el campo, las condiciones climáticas… Todo esto exige un esfuerzo atencional enorme.
El problema es que la atención no es infinita y puede desviarse fácilmente. Un jugador puede estar en el partido, pero de repente su mente se va a otro lado: la jugada anterior, un fallo, lo que va a hacer después del partido… Esto afecta directamente a su rendimiento.
Por eso, el control atencional es fundamental. Se trata de aprender a dirigir la atención hacia los estímulos relevantes en cada momento. En mi trabajo con los jugadores, les ayudo a identificar a qué deben prestar atención y cómo cambiar su foco cuando sea necesario.
Una herramienta clave para esto son los objetivos específicos. Antes de un partido, un jugador puede fijarse un objetivo concreto: “Voy a dar tres pases en profundidad”. Esto le ayuda a mantenerse enfocado en la tarea, en lugar de dejarse llevar por pensamientos irrelevantes.
Pero no basta con marcar objetivos, hay que entrenarlos. El entrenador juega un papel crucial aquí. Si queremos que un lateral trabaje en dar pases que rompan líneas, los ejercicios en los entrenamientos deben facilitar ese comportamiento. No basta con decirle “hazlo”, hay que darle las herramientas y reforzar cuando lo haga bien.
El refuerzo debe ser inmediato y específico. No basta con un “¡bien jugado!”. Es mejor algo como: “Muy bien, ese pase en diagonal entre los centrales ha sido perfecto porque tenías tiempo para controlar y ejecutar el golpeo”. Esto refuerza la acción deseada y ayuda a consolidar el aprendizaje.
Gracias, José. Sin duda, la figura del psicólogo deportivo no es un extra, sino algo imprescindible en la formación de los jugadores. Espero que esta charla ayude a más clubes a comprender su importancia. ¡Un abrazo y hasta la próxima!
José, ha sido un placer escucharte. Nos has dado no solo teoría, sino herramientas prácticas aplicables al campo. Has explicado todo de forma muy clara y concisa.
Para mí es un placer poder hablar de psicología y deporte. Espero haber aportado mi granito de arena a esta disciplina tan bonita. ¡Gracias a ti, Matteo!
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos con nosotros a un joven talento en el mundo de la psicología del deporte, José Baurre, psicólogo del Xerez
Muy buenas, José, ¿qué tal estás?
Hola, buenas, Matteo. Muy bien, con muchas ganas de empezar.
Hoy trataremos un tema muy interesante: el control atencional. Un aspecto clave en la gestión de equipos, que seguro interesará a muchos profesionales del deporte. Pero antes de profundizar en ello, me gustaría conocerte mejor. ¿Qué te inspiró a involucrarte en la psicología del deporte
La verdad es que llegué a la psicología del deporte casi por casualidad, o mejor dicho, por destino. Desde pequeño jugué al fútbol federado hasta la categoría juvenil. Me esforzaba mucho en los entrenamientos, lo daba todo, pero cuando llegaba el partido, los nervios me jugaban en contra. Eso me relegó a un papel más secundario en el equipo y, con el tiempo, terminé dejando el fútbol para centrarme en los estudios.
Curiosamente, cuando jugaba con mis amigos en la calle, disfrutaba muchísimo. Pero en la competición, la presión me impedía hacerlo. Siempre me atrajo la psicología, aunque en ese momento no era consciente de que podía combinarla con el fútbol.
Un día, estando en mi cama, leí un artículo en Marca sobre psicología del deporte. Fue como una revelación. Me di cuenta de que esa era la manera de seguir ligado al mundo del fútbol sin necesidad de ser jugador. Así que, cuando empecé la carrera de Psicología, tuve claro desde el primer día que quería especializarme en el ámbito deportivo. Desde entonces, he trabajado para formarme y entender el comportamiento humano en el deporte.
Tus desafíos como jugador, ¿se han reflejado en los retos que enfrentaste al comenzar como psicólogo en la cantera?
Sí, totalmente. El inicio de la carrera de un psicólogo en la cantera es muy complicado. Aunque el fútbol es el deporte rey en España y recibe muchos recursos, a nivel de cantera la inversión es mucho menor.
Uno de los principales problemas es la falta de recursos. Muchas veces, el psicólogo debe autogestionarse sin contar con un equipo estructurado. Yo llamo a esta etapa “la selva”, porque al salir de la universidad te encuentras con una realidad muy distinta a la teoría.
Por ejemplo, en la Universidad de Sevilla, donde estudié, no había ninguna asignatura específica sobre psicología del deporte. Todo lo que he aprendido ha sido por mi cuenta y a través del máster que estoy terminando.
Otro desafío es que antes apenas se apostaba por la figura del psicólogo en la cantera. Solo los clubes con mayor poder adquisitivo contaban con uno. Afortunadamente, esto ha cambiado en los últimos años, en parte gracias al impacto del COVID y al testimonio de deportistas profesionales que han visibilizado la importancia del trabajo psicológico en el rendimiento deportivo.
Aun así, la psicología no es una ciencia exacta. Trabajamos con probabilidades, porque el comportamiento humano no sigue reglas matemáticas. Cada jugador es un mundo y lo que funciona para uno puede no servir para otro. Esto hace que el trabajo del psicólogo deportivo sea complejo y requiera adaptación constante.
El control atencional y la importancia de la flexibilidad
Me gusta cómo abordas la incertidumbre en tu trabajo. Como dices, cuando no sabes qué hacer, es cuando más aprendes. Para conectar con la temática de hoy y con los jugadores de cantera, te pregunto: ¿cuál dirías que es la característica mental más relevante en un joven futbolista?
Es difícil elegir solo una, porque cada jugador es distinto y las necesidades pueden cambiar con el tiempo. Pero si tuviera que destacar una, diría la flexibilidad mental.
La flexibilidad es clave porque permite a los jugadores adaptarse a diferentes situaciones. Muchas veces, los futbolistas son muy autoexigentes y perfeccionistas, lo cual puede ser positivo, pero también puede jugar en su contra si no saben manejarlo bien.
Ser flexible implica ser crítico con uno mismo, pero sin caer en la autodestrucción. Es decir, saber reconocer los errores para mejorar, pero también ser capaz de valorarse y elogiarse cuando se hacen las cosas bien. Ni castigarse en exceso ni sobrevalorase.
También es fundamental para gestionar las emociones durante un partido. Hay jugadores que, cuando no les salen las cosas, se bloquean o se frustran. Pero si entienden cuál es su “suelo”, es decir, cuál es su nivel base incluso en un mal día, podrán recuperarse más rápido y mantener la regularidad en su rendimiento.
Muy interesante. Ahora sí, vamos al foco del tema: el control atencional. Te dejo el espacio para que nos expliques su importancia en el fútbol.
Antes de entrar en detalles, es importante aclarar que cuando hablamos de concentración, flexibilidad, confianza o motivación, estamos usando etiquetas. Estas palabras engloban una serie de comportamientos, no son cualidades fijas que se “tienen” o “no se tienen”.
En el fútbol, la atención es un recurso limitado. Durante un partido, hay miles de estímulos: compañeros, rivales, árbitros, el balón, el público, el campo, las condiciones climáticas… Todo esto exige un esfuerzo atencional enorme.
El problema es que la atención no es infinita y puede desviarse fácilmente. Un jugador puede estar en el partido, pero de repente su mente se va a otro lado: la jugada anterior, un fallo, lo que va a hacer después del partido… Esto afecta directamente a su rendimiento.
Por eso, el control atencional es fundamental. Se trata de aprender a dirigir la atención hacia los estímulos relevantes en cada momento. En mi trabajo con los jugadores, les ayudo a identificar a qué deben prestar atención y cómo cambiar su foco cuando sea necesario.
Una herramienta clave para esto son los objetivos específicos. Antes de un partido, un jugador puede fijarse un objetivo concreto: “Voy a dar tres pases en profundidad”. Esto le ayuda a mantenerse enfocado en la tarea, en lugar de dejarse llevar por pensamientos irrelevantes.
Pero no basta con marcar objetivos, hay que entrenarlos. El entrenador juega un papel crucial aquí. Si queremos que un lateral trabaje en dar pases que rompan líneas, los ejercicios en los entrenamientos deben facilitar ese comportamiento. No basta con decirle “hazlo”, hay que darle las herramientas y reforzar cuando lo haga bien.
El refuerzo debe ser inmediato y específico. No basta con un “¡bien jugado!”. Es mejor algo como: “Muy bien, ese pase en diagonal entre los centrales ha sido perfecto porque tenías tiempo para controlar y ejecutar el golpeo”. Esto refuerza la acción deseada y ayuda a consolidar el aprendizaje.
Gracias, José. Sin duda, la figura del psicólogo deportivo no es un extra, sino algo imprescindible en la formación de los jugadores. Espero que esta charla ayude a más clubes a comprender su importancia. ¡Un abrazo y hasta la próxima!
José, ha sido un placer escucharte. Nos has dado no solo teoría, sino herramientas prácticas aplicables al campo. Has explicado todo de forma muy clara y concisa.
Para mí es un placer poder hablar de psicología y deporte. Espero haber aportado mi granito de arena a esta disciplina tan bonita. ¡Gracias a ti, Matteo!