Conexión Cantera

En esta charla de Conexión Cantera, un entrenador con amplia experiencia en fútbol base comparte su visión sobre cómo poner al jugador en el centro del proyecto metodológico. Desde sus inicios casuales en un torneo escolar hasta su paso por varias canteras de élite, destaca la importancia de formar personas antes que futbolistas.

Explica cómo estructura sus sesiones con tareas progresivas que fomentan la toma de decisiones, el juego interior y la creatividad. A través de posesiones, tareas competitivas y partidos condicionados, busca que los jugadores comprendan el juego, se expresen en el campo y aprendan a leer contextos reales.

Su mensaje final es claro: “Disfruta del camino, forma con compromiso y nunca olvides que entrenamos a personas, no solo a jugadores.”

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2025-05-20
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28:51

Transcripción

Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy hablaremos sobre la metodología y cómo poner al jugador en el centro del proyecto metodológico. Pero antes, vamos a conocer un poco más a nuestro invitado y su trayectoria profesional como entrenador.

—¿Cómo empezó tu carrera profesional como entrenador?

Pues fue un poco por casualidad. Empecé con un torneo de Navidad en el colegio donde estudié. Yo había ido como jugador, pero uno de los años, cuando tenía 18 o 19 años y estaba empezando la universidad, un amigo iba como entrenador y me ofrecí a ayudarle. A partir de ahí volví a meterme en un vestuario, pero esta vez como entrenador. Me gustó mucho la experiencia, empecé a formarme, a sacar los títulos, y seguí en ello. Empecé como segundo entrenador en el equipo del colegio, y después de un par de años, cogí mi propio equipo. Así comenzó todo.

—¿Y en qué clubes estuviste después?

Estuve unos cuatro años en el colegio, luego pasé a un club donde entrené a un equipo cadete durante cuatro años. Después de la pandemia, surgió la oportunidad de entrar en una cantera de élite, donde estuve otros cuatro años entrenando a equipos benjamines y alevines. Este año estoy en una nueva cantera, también muy cercana a casa, y la verdad es que estoy muy a gusto con el equipo, la evolución de los jugadores y el trabajo que estamos haciendo.

—¿Qué significa realmente poner al jugador en el centro del proyecto metodológico?

Creo que todo parte de la humildad. Saber que lo más importante no somos nosotros, sino los jugadores. Y no solo como futbolistas, sino también como personas, como niños que vienen a disfrutar, a aprender y a desarrollarse. Las tareas deben fomentar la creatividad, la autonomía, permitir al jugador encontrar soluciones por sí mismo. Hay que estar dispuestos a perder un poco de control y aceptar que muchas veces los jugadores encuentran respuestas que nosotros no habíamos imaginado. Eso no te hace peor entrenador. Al contrario, hay que tener la capacidad de aceptar esas soluciones y adaptarse.

—Muy interesante. Vamos ahora a la parte más práctica. Has preparado una sesión con tres tareas, ¿nos las explicas?

Sí. Son tres tareas con progresión metodológica, todas dentro del mismo objetivo general: usar la movilidad para progresar de zona de inicio a zona de desarrollo.

Primera tarea

Es una posesión con tres equipos de cinco jugadores. Dos zonas grandes separadas por una zona intermedia. El equipo que tiene el balón debe progresar hacia la zona donde está otro equipo, pero para ello debe pasar por la zona intermedia. Para facilitarlo, un defensor se queda en esa zona.

Hemos dividido el campo en tres carriles. Si progresas por el carril central, vale doble. Esto promueve la toma de decisiones y favorece el juego interior sin prohibir el exterior. El equipo defensor, si roba, hace un pase de seguridad al equipo en espera y pasa a atacar.

Las normas y variaciones nos permiten orientar la tarea según nuestros objetivos: fomentar juego por dentro, reconocer ventajas, buscar al jugador más alejado… Con pequeñas modificaciones en normas y jugadores se puede adaptar mucho.

Segunda tarea

Aquí hay una evolución competitiva con tres equipos de seis jugadores, más dos comodines que juegan como puntas. Ahora sí trabajamos en medio campo con porterías. El equipo que inicia debe progresar pasando por la zona intermedia para finalizar. Si marcan, repiten ataque. Si no, rotan los roles (atacar, defender, descansar). El equipo que roba puede marcar directamente. Así fomentamos la intención real de recuperar el balón.

Podemos introducir variantes como quitar los comodines, o colocarlos de forma que participen solo en la transición ofensiva tras robo.

Tercera tarea

Un partido condicionado, que simula el contexto real pero sigue el mismo objetivo: progresar por zonas. Hay una zona intermedia que debe ser ocupada para poder finalizar. En una primera variante, solo se puede marcar si se recibe en esa zona. En la segunda, todos los goles valen, pero si el gol viene precedido de recepción en zona intermedia, por carril exterior vale doble y por carril central vale triple.

La zona intermedia debe estar vacía de defensas al inicio, pero si un jugador ofensivo entra, el defensor puede seguirlo. Esto añade realismo y obliga a los atacantes a pensar bien sus movimientos, a moverse no solo para recibir sino para liberar espacio para otros.

—¿Y se aplica fuera de juego para entrar en esa zona?

En principio no, porque estamos trabajando en una zona de inicio. Si quisiéramos trabajar el timing entre pase y movimiento, sí podríamos introducir esa condición. Pero como permitimos que los defensores sigan, ya estamos dificultando el aprovechamiento fácil del espacio.

La idea de esta estructura es que la primera tarea introduce el concepto de forma sencilla, la segunda lo traslada a una situación más real y competitiva, y la tercera lo lleva al contexto de partido, pero manteniendo el objetivo.

—Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría dar a los entrenadores de fútbol base?

Que recuerden que hay muchos niños buenos, muchos entrenadores preparados, pero que lo más importante es el camino. Que cada uno sea auténtico, que disfrute, que se esfuerce por mejorar cada día para ayudar a los jugadores. Que no olvidemos que todos los niños serán personas, aunque no todos sean futbolistas. Que trabajemos con el mismo compromiso con todos, incluso con los que más les cuesta, y que pongamos el foco siempre en formar, no solo en ganar.

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