En Conexión Cantera, hablamos con Aarón Zarabozo González, pedagogo deportivo en el Real Sporting de Gijón. Aarón nos explicó cómo su formación en pedagogía se fusionó con su pasión por el fútbol, destacando la importancia de la educación en el fútbol base. Su enfoque no solo se centra en los aspectos técnicos, sino también en formar buenas personas, inculcando valores como el respeto, el trabajo en equipo y la resiliencia. Aarón destaca que el fútbol debe ser un espacio de aprendizaje y diversión, donde los niños puedan mejorar tanto como jugadores como personas. ¡Una charla inspiradora sobre el futuro del fútbol formativo!
Bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos con nosotros a Aarón Zarabozo González, pedagogo deportivo en el Real Sporting de Gijón. Charlaremos con él sobre su rol en el club y la importancia de la pedagogía en el fútbol base.
Cuéntanos sobre tu trayectoria profesional y tu formación en pedagogía aplicada al fútbol.
Antes de nada, quiero agradecer este espacio. Es la primera vez que participo en algo así, pero me parece una gran oportunidad para dar voz a profesionales del fútbol base que trabajamos día a día para abrirnos camino en este mundo.
Actualmente, soy pedagogo en la Fundación del Real Sporting de Gijón. La pedagogía no era mi destino inicial, pero una serie de circunstancias me llevaron a formarme en esta área. Siempre he sido un apasionado del deporte, en especial del fútbol, y en mi último año de carrera tuve la oportunidad de hacer prácticas en el Sporting. Allí descubrí que la pedagogía y el fútbol pueden complementarse de una manera increíble.
No tuve una formación específica en pedagogía aplicada al fútbol, pero me inspiré en referentes como Andrés París, pedagogo pionero en España, y Javier Suárez Parrondo, quien fue clave en mi desarrollo profesional dentro del Sporting.
Más allá de la formación académica, el aprendizaje ha sido constante: adaptar los conocimientos pedagógicos a la realidad del fútbol, entender cómo intervenir con distintos colectivos y aportar desde una visión educativa. La pedagogía no solo tiene cabida en el fútbol, sino que es esencial.
Como pedagogo y entrenador, ¿qué crees que aporta tu profesión a la cantera?
La pedagogía es la carrera que enseña a enseñar, y en el fútbol base eso es clave.
Muchos entrenadores se centran solo en la parte técnica y táctica, preparando ejercicios para los entrenamientos y buscando resultados en competición. Yo lo veo de otra manera: para mí, lo más importante es formar personas.
Trabajo con un equipo infantil de entre 11 y 13 años, y mi enfoque no es solo deportivo, sino también educativo. Intento ser cercano con los chicos, preocuparme por lo que les ocurre dentro y fuera del campo, ser un apoyo para ellos. No solo soy su entrenador, sino también un guía.
Conocer a cada jugador como persona es fundamental. Saber qué le motiva, qué dificultades enfrenta, cómo aprende mejor. Y, sobre todo, inculcar valores como el respeto, el compañerismo y la resiliencia.
Recuerdo que hace un par de años asistí a una mesa redonda con Marcelino García Toral, Ismael Fernández y Javi Fuego. Les pregunté sobre la importancia de la pedagogía en el fútbol y coincidieron en que es fundamental. En niveles de élite, la pedagogía y la psicología son herramientas clave para formar jugadores completos.
Lo mismo me dijo Miguel Ángel Ramírez, actual entrenador del Zaragoza: en el fútbol formativo, es imprescindible trabajar valores y educación para que los jugadores lleguen al máximo nivel con una base sólida.
Hoy en día, el fútbol no se entiende solo desde lo táctico o físico. Un futbolista sin formación educativa difícilmente puede llegar lejos. ¿Cómo trabajas este aspecto con tus jugadores?
Exactamente. El fútbol ha evolucionado, y ahora sabemos que la educación y la formación personal son tan importantes como la preparación física o técnica.
Siempre les digo a mis jugadores que mi objetivo no es ganar ligas, sino que sean buenas personas dentro y fuera del campo. Representar los valores del Sporting: compañerismo, respeto, trabajo en equipo.
Para mí, una victoria sin valores no tiene sentido. Puedo ganar un partido, pero si no han mostrado respeto por el rival o la afición, para mí es una derrota. Afortunadamente, mi equipo sigue estas ideas y cada partido es una oportunidad para aprender.
Lo vemos constantemente: peleas en el fútbol, conflictos con los árbitros. Eso es lo que debemos erradicar desde la base. Si desde pequeños les enseñamos que el fútbol es pasión, sí, pero con respeto y educación, cambiaremos la mentalidad del deporte.
Me ha llamado la atención la frase que mencionaste: “Enseñar a enseñar”. ¿Puedes profundizar en su significado?
Sí, es una frase que define bien la pedagogía. Nosotros no solo enseñamos conocimientos, sino que enseñamos cómo enseñar.
Por ejemplo, en mi etapa como profesor particular, no solo explicaba contenidos a los alumnos, sino que les mostraba cómo podían enseñárselos a otros. Lo mismo ocurre en el fútbol: no basta con enseñar táctica o técnica, sino enseñar cómo aprender y cómo aplicar esos conocimientos.
Es un proceso continuo. No se trata de ensayo y error, sino de un trabajo estructurado, con una base sólida y un equipo interdisciplinar: pedagogos, psicólogos, entrenadores. Todos con un mismo objetivo.
¿Cuál es tu próximo reto para promover la educación en el fútbol base?
Mi visión es seguir disfrutando el momento y consolidar la pedagogía en el fútbol base.
Quiero seguir dando visibilidad a esta profesión, no solo desde mi trabajo en el Sporting, sino también a través de espacios como este podcast. Es fundamental que cada vez más clubes incluyan pedagogos en sus estructuras, porque nuestra labor va más allá del entrenamiento: es educación, valores, formación integral.
La clave es que los niños vean el fútbol como un espacio de aprendizaje y diversión, no como una presión constante por ganar. Enseñarles que perder no es fracasar, sino una oportunidad para mejorar.
Si conseguimos que la pedagogía tenga un papel más relevante en el fútbol base, estaremos ayudando a formar no solo mejores jugadores, sino mejores personas.
Aarón, ha sido un placer escucharte. Creo que el mensaje que transmites está en perfecta sinergia con nuestro objetivo: dar visibilidad a nuestra profesión y a la importancia de educar desde la base.
Muchas gracias a ti y a todo tu equipo por este espacio. Se me ha pasado volando, pero ha sido un placer compartir estas ideas. Espero que esta iniciativa siga creciendo y ayudando a dar voz a todos los profesionales que trabajamos en el fútbol base.
Sin duda. Un abrazo, Aarón
Bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos con nosotros a Aarón Zarabozo González, pedagogo deportivo en el Real Sporting de Gijón. Charlaremos con él sobre su rol en el club y la importancia de la pedagogía en el fútbol base.
Cuéntanos sobre tu trayectoria profesional y tu formación en pedagogía aplicada al fútbol.
Antes de nada, quiero agradecer este espacio. Es la primera vez que participo en algo así, pero me parece una gran oportunidad para dar voz a profesionales del fútbol base que trabajamos día a día para abrirnos camino en este mundo.
Actualmente, soy pedagogo en la Fundación del Real Sporting de Gijón. La pedagogía no era mi destino inicial, pero una serie de circunstancias me llevaron a formarme en esta área. Siempre he sido un apasionado del deporte, en especial del fútbol, y en mi último año de carrera tuve la oportunidad de hacer prácticas en el Sporting. Allí descubrí que la pedagogía y el fútbol pueden complementarse de una manera increíble.
No tuve una formación específica en pedagogía aplicada al fútbol, pero me inspiré en referentes como Andrés París, pedagogo pionero en España, y Javier Suárez Parrondo, quien fue clave en mi desarrollo profesional dentro del Sporting.
Más allá de la formación académica, el aprendizaje ha sido constante: adaptar los conocimientos pedagógicos a la realidad del fútbol, entender cómo intervenir con distintos colectivos y aportar desde una visión educativa. La pedagogía no solo tiene cabida en el fútbol, sino que es esencial.
Como pedagogo y entrenador, ¿qué crees que aporta tu profesión a la cantera?
La pedagogía es la carrera que enseña a enseñar, y en el fútbol base eso es clave.
Muchos entrenadores se centran solo en la parte técnica y táctica, preparando ejercicios para los entrenamientos y buscando resultados en competición. Yo lo veo de otra manera: para mí, lo más importante es formar personas.
Trabajo con un equipo infantil de entre 11 y 13 años, y mi enfoque no es solo deportivo, sino también educativo. Intento ser cercano con los chicos, preocuparme por lo que les ocurre dentro y fuera del campo, ser un apoyo para ellos. No solo soy su entrenador, sino también un guía.
Conocer a cada jugador como persona es fundamental. Saber qué le motiva, qué dificultades enfrenta, cómo aprende mejor. Y, sobre todo, inculcar valores como el respeto, el compañerismo y la resiliencia.
Recuerdo que hace un par de años asistí a una mesa redonda con Marcelino García Toral, Ismael Fernández y Javi Fuego. Les pregunté sobre la importancia de la pedagogía en el fútbol y coincidieron en que es fundamental. En niveles de élite, la pedagogía y la psicología son herramientas clave para formar jugadores completos.
Lo mismo me dijo Miguel Ángel Ramírez, actual entrenador del Zaragoza: en el fútbol formativo, es imprescindible trabajar valores y educación para que los jugadores lleguen al máximo nivel con una base sólida.
Hoy en día, el fútbol no se entiende solo desde lo táctico o físico. Un futbolista sin formación educativa difícilmente puede llegar lejos. ¿Cómo trabajas este aspecto con tus jugadores?
Exactamente. El fútbol ha evolucionado, y ahora sabemos que la educación y la formación personal son tan importantes como la preparación física o técnica.
Siempre les digo a mis jugadores que mi objetivo no es ganar ligas, sino que sean buenas personas dentro y fuera del campo. Representar los valores del Sporting: compañerismo, respeto, trabajo en equipo.
Para mí, una victoria sin valores no tiene sentido. Puedo ganar un partido, pero si no han mostrado respeto por el rival o la afición, para mí es una derrota. Afortunadamente, mi equipo sigue estas ideas y cada partido es una oportunidad para aprender.
Lo vemos constantemente: peleas en el fútbol, conflictos con los árbitros. Eso es lo que debemos erradicar desde la base. Si desde pequeños les enseñamos que el fútbol es pasión, sí, pero con respeto y educación, cambiaremos la mentalidad del deporte.
Me ha llamado la atención la frase que mencionaste: “Enseñar a enseñar”. ¿Puedes profundizar en su significado?
Sí, es una frase que define bien la pedagogía. Nosotros no solo enseñamos conocimientos, sino que enseñamos cómo enseñar.
Por ejemplo, en mi etapa como profesor particular, no solo explicaba contenidos a los alumnos, sino que les mostraba cómo podían enseñárselos a otros. Lo mismo ocurre en el fútbol: no basta con enseñar táctica o técnica, sino enseñar cómo aprender y cómo aplicar esos conocimientos.
Es un proceso continuo. No se trata de ensayo y error, sino de un trabajo estructurado, con una base sólida y un equipo interdisciplinar: pedagogos, psicólogos, entrenadores. Todos con un mismo objetivo.
¿Cuál es tu próximo reto para promover la educación en el fútbol base?
Mi visión es seguir disfrutando el momento y consolidar la pedagogía en el fútbol base.
Quiero seguir dando visibilidad a esta profesión, no solo desde mi trabajo en el Sporting, sino también a través de espacios como este podcast. Es fundamental que cada vez más clubes incluyan pedagogos en sus estructuras, porque nuestra labor va más allá del entrenamiento: es educación, valores, formación integral.
La clave es que los niños vean el fútbol como un espacio de aprendizaje y diversión, no como una presión constante por ganar. Enseñarles que perder no es fracasar, sino una oportunidad para mejorar.
Si conseguimos que la pedagogía tenga un papel más relevante en el fútbol base, estaremos ayudando a formar no solo mejores jugadores, sino mejores personas.
Aarón, ha sido un placer escucharte. Creo que el mensaje que transmites está en perfecta sinergia con nuestro objetivo: dar visibilidad a nuestra profesión y a la importancia de educar desde la base.
Muchas gracias a ti y a todo tu equipo por este espacio. Se me ha pasado volando, pero ha sido un placer compartir estas ideas. Espero que esta iniciativa siga creciendo y ayudando a dar voz a todos los profesionales que trabajamos en el fútbol base.
Sin duda. Un abrazo, Aarón