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Conexión Cantera | Ep. con Javier Oldán (Getafe CF)
"Cómo usar con criterio el gimnasio en una cantera profesional"
En este episodio hablamos con Javier Oldán, preparador físico del Juvenil A y coordinador condicional de la cantera del Getafe CF. Javier nos abre las puertas del día a día de un preparador físico en un entorno exigente, donde hay que hacer malabares con el tiempo, el material y las diferencias entre jugadores formados y recién llegados.
¿Cómo organizar el trabajo de fuerza en cantera cuando los recursos son limitados?
¿Qué pasa cuando la dirección pide "bestias" pero no hay discos suficientes?
¿Cómo gestionas lesiones, la presión de los resultados y adolescentes que aún están aprendiendo a entrenar?
Con sinceridad, experiencia y mucha pasión por su trabajo, Javier desmonta mitos y deja claro que en el fútbol formativo menos es más, que enseñar a moverse bien vale más que cargar kilos… y que todo empieza con una buena planificación y mucha adaptación.
Ideal para entrenadores, PFs y amantes del desarrollo en cantera.
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos el placer de contar con Javier Oldán García, preparador físico de la cantera del Getafe CF. Muy buenas, Javier, ¿qué tal estás?
Javier: Hola, buenos días Mateo. Muy bien, muchas gracias por invitarme y por contar conmigo.
En esta charla con Javier vamos a profundizar en un tema clave en el fútbol formativo: el uso del gimnasio en una cantera profesional. Hablaremos sobre cómo estructurar el trabajo de fuerza, cómo adaptarlo según la etapa del jugador, la temporada, e incluso cómo abordar situaciones especiales como las lesiones. Además, exploraremos aspectos logísticos, metodológicos y humanos del día a día de un preparador físico en un entorno de alto rendimiento como es la cantera del Getafe CF.
Javier: Lo primero de todo, gracias por la oportunidad. Los que trabajamos en cantera somos unos “enfermos” de la profesión, y cualquier ocasión para compartir lo que hacemos es bienvenida. Nos apasiona esto, y si además sirve para ayudar a otros profesionales, mejor que mejor.
Cuando hablamos de entrenamiento de fuerza en cantera, no se trata solo de tener un buen plan, sino de adaptarlo al contexto real. Puedes tener ideas muy buenas, pero si no tienes la infraestructura, el tiempo o el material, no puedes aplicarlas. Por eso, el primer paso es siempre valorar lo que tienes disponible y comunicarlo claramente a quienes te piden resultados.
Recuerdo una anécdota de un compañero que trabajaba en un club humilde: le pidieron que hiciera “atletas”… con un kettlebell, una barra y dos discos de 5 kg. Imposible. Así que lo primero es ser realistas.
En Getafe, afortunadamente, tenemos ciertas facilidades: un gimnasio bien equipado y un espacio adicional de césped artificial que nos permite dividir a los equipos en dos zonas. Aun así, hay retos importantes:
Solo hay un gimnasio para toda la cantera, por lo que se organiza en turnos.
Los equipos de cantera entrenan por las tardes, y el gimnasio solo se puede usar antes de la sesión de campo, no después.
El tiempo es limitado: los turnos van desde las 19:45 a las 20:05 y de 20:05 a 20:30, justo antes de entrar al campo.
La programación debe tener en cuenta esto. Los lunes y viernes, que son los días más cargados, pueden coincidir hasta cuatro equipos. Entonces diseñamos sesiones muy precisas, dividimos el material, duplicamos equipamiento (con inversión del club) y usamos la zona exterior como apoyo.
Con esta estructura, hemos podido establecer un sistema funcional y progresivo. Al inicio de la temporada, durante la pretemporada, usamos ese tiempo para enseñar patrones básicos de movimiento y corregir errores técnicos, especialmente en jugadores nuevos o con poca experiencia en gimnasio. La idea es empezar por la técnica, no por la carga.
Como siempre digo: menos es más. Mejor que un jugador pase dos meses perfeccionando una sentadilla bien hecha, que hacerlo todo rápido y mal. Esto nos permite que, poco a poco, todos los jugadores —vengan del club o fichados de fuera— tengan una base homogénea y segura para progresar.
Getafe es una cantera catapulta, no un destino final. Muchos jugadores llegan aquí con la vista puesta en saltar a clubes como el Real Madrid o Atlético. Esto significa que conviven jugadores muy formados con otros que apenas han tocado una barra en su vida.
Para nosotros, como preparadores físicos, el reto está en crear un entorno donde todos puedan mejorar, adaptándonos a sus niveles, sin comprometer la calidad ni la seguridad del entrenamiento. También, coordinar con los cuerpos técnicos y mantener una línea común entre todos los equipos.
Se destaca la desproporción entre el número de miembros del cuerpo técnico en el fútbol élite y los recursos mucho más limitados en canteras.
En niveles formativos, un solo preparador físico debe asumir múltiples funciones: análisis de carga, gimnasio, prevención de lesiones, programación de entrenamientos, etc.
Se prioriza que los jugadores aprendan a ejecutar correctamente antes de aplicar cargas físicas elevadas.
No se realizan test físicos en la primera semana por falta de fiabilidad y riesgo de lesiones. La evaluación se pospone a la tercera o cuarta semana para obtener datos más realistas.
Se reflejan las tensiones con entrenadores y dirección deportiva cuando los resultados no llegan o los jugadores no “corren lo suficiente”.
Se expone la realidad del fútbol de alto rendimiento, donde los resultados son determinantes incluso en cantera.
Al inicio de temporada, se producen muchas lesiones musculares por presiones para meter intensidad sin adaptación previa.
Choques con el área médica: a veces hay sobreprotección médica que entra en conflicto con la necesidad de competir.
Importancia de contar con fisio de equipo para casos críticos y para valorar riesgos de reincorporación.
Desafíos de tratar con adolescentes (falta de disciplina, normas ignoradas, actitudes rebeldes).
Importancia de establecer reglas claras desde el inicio de la temporada y ser coherente con su aplicación.
Se valora la diferencia cultural (ej. Estados Unidos vs. España) respecto al reconocimiento profesional.
Se destaca que aunque el contexto es formativo, se exige rendimiento inmediato.
El trabajo puede ser excelente, pero si los resultados no acompañan, es cuestionado.
Tres palabras clave para el futuro de la preparación física:
Monitorización (medición para mejorar),
Responsabilidad (toma de decisiones y liderazgo),
Evolución (formación constante y adaptación).
Muy buenas a todos y bienvenidos a Conexión Cantera. Hoy tenemos el placer de contar con Javier Oldán García, preparador físico de la cantera del Getafe CF. Muy buenas, Javier, ¿qué tal estás?
Javier: Hola, buenos días Mateo. Muy bien, muchas gracias por invitarme y por contar conmigo.
En esta charla con Javier vamos a profundizar en un tema clave en el fútbol formativo: el uso del gimnasio en una cantera profesional. Hablaremos sobre cómo estructurar el trabajo de fuerza, cómo adaptarlo según la etapa del jugador, la temporada, e incluso cómo abordar situaciones especiales como las lesiones. Además, exploraremos aspectos logísticos, metodológicos y humanos del día a día de un preparador físico en un entorno de alto rendimiento como es la cantera del Getafe CF.
Javier: Lo primero de todo, gracias por la oportunidad. Los que trabajamos en cantera somos unos “enfermos” de la profesión, y cualquier ocasión para compartir lo que hacemos es bienvenida. Nos apasiona esto, y si además sirve para ayudar a otros profesionales, mejor que mejor.
Cuando hablamos de entrenamiento de fuerza en cantera, no se trata solo de tener un buen plan, sino de adaptarlo al contexto real. Puedes tener ideas muy buenas, pero si no tienes la infraestructura, el tiempo o el material, no puedes aplicarlas. Por eso, el primer paso es siempre valorar lo que tienes disponible y comunicarlo claramente a quienes te piden resultados.
Recuerdo una anécdota de un compañero que trabajaba en un club humilde: le pidieron que hiciera “atletas”… con un kettlebell, una barra y dos discos de 5 kg. Imposible. Así que lo primero es ser realistas.
En Getafe, afortunadamente, tenemos ciertas facilidades: un gimnasio bien equipado y un espacio adicional de césped artificial que nos permite dividir a los equipos en dos zonas. Aun así, hay retos importantes:
Solo hay un gimnasio para toda la cantera, por lo que se organiza en turnos.
Los equipos de cantera entrenan por las tardes, y el gimnasio solo se puede usar antes de la sesión de campo, no después.
El tiempo es limitado: los turnos van desde las 19:45 a las 20:05 y de 20:05 a 20:30, justo antes de entrar al campo.
La programación debe tener en cuenta esto. Los lunes y viernes, que son los días más cargados, pueden coincidir hasta cuatro equipos. Entonces diseñamos sesiones muy precisas, dividimos el material, duplicamos equipamiento (con inversión del club) y usamos la zona exterior como apoyo.
Con esta estructura, hemos podido establecer un sistema funcional y progresivo. Al inicio de la temporada, durante la pretemporada, usamos ese tiempo para enseñar patrones básicos de movimiento y corregir errores técnicos, especialmente en jugadores nuevos o con poca experiencia en gimnasio. La idea es empezar por la técnica, no por la carga.
Como siempre digo: menos es más. Mejor que un jugador pase dos meses perfeccionando una sentadilla bien hecha, que hacerlo todo rápido y mal. Esto nos permite que, poco a poco, todos los jugadores —vengan del club o fichados de fuera— tengan una base homogénea y segura para progresar.
Getafe es una cantera catapulta, no un destino final. Muchos jugadores llegan aquí con la vista puesta en saltar a clubes como el Real Madrid o Atlético. Esto significa que conviven jugadores muy formados con otros que apenas han tocado una barra en su vida.
Para nosotros, como preparadores físicos, el reto está en crear un entorno donde todos puedan mejorar, adaptándonos a sus niveles, sin comprometer la calidad ni la seguridad del entrenamiento. También, coordinar con los cuerpos técnicos y mantener una línea común entre todos los equipos.
Se destaca la desproporción entre el número de miembros del cuerpo técnico en el fútbol élite y los recursos mucho más limitados en canteras.
En niveles formativos, un solo preparador físico debe asumir múltiples funciones: análisis de carga, gimnasio, prevención de lesiones, programación de entrenamientos, etc.
Se prioriza que los jugadores aprendan a ejecutar correctamente antes de aplicar cargas físicas elevadas.
No se realizan test físicos en la primera semana por falta de fiabilidad y riesgo de lesiones. La evaluación se pospone a la tercera o cuarta semana para obtener datos más realistas.
Se reflejan las tensiones con entrenadores y dirección deportiva cuando los resultados no llegan o los jugadores no “corren lo suficiente”.
Se expone la realidad del fútbol de alto rendimiento, donde los resultados son determinantes incluso en cantera.
Al inicio de temporada, se producen muchas lesiones musculares por presiones para meter intensidad sin adaptación previa.
Choques con el área médica: a veces hay sobreprotección médica que entra en conflicto con la necesidad de competir.
Importancia de contar con fisio de equipo para casos críticos y para valorar riesgos de reincorporación.
Desafíos de tratar con adolescentes (falta de disciplina, normas ignoradas, actitudes rebeldes).
Importancia de establecer reglas claras desde el inicio de la temporada y ser coherente con su aplicación.
Se valora la diferencia cultural (ej. Estados Unidos vs. España) respecto al reconocimiento profesional.
Se destaca que aunque el contexto es formativo, se exige rendimiento inmediato.
El trabajo puede ser excelente, pero si los resultados no acompañan, es cuestionado.
Tres palabras clave para el futuro de la preparación física:
Monitorización (medición para mejorar),
Responsabilidad (toma de decisiones y liderazgo),
Evolución (formación constante y adaptación).