Conexión Cantera

En Conexión Cantera hablamos con Juan José, analista de la UD Las Palmas Sub-23 
Nos cuenta cómo el análisis de rival puede potenciar —y no limitar— al jugador en formación.

Clave: equilibrar táctica + libertad
 Adaptar el lenguaje según la edad
Ser apoyo, no imposición, en el cuerpo técnico
 El foco siempre debe ser el jugador

 “No es cuánto saben, sino cuánto comprenden y ejecutan

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2025-04-29
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14:36

Transcripción

Bienvenidos a Conexión Cantera.
Hoy estamos en compañía de Juan José, analista de datos de la cantera de la U.D. Las Palmas, concretamente del filial Sub-23.

—¿Qué tal, Juanjo? ¿Cómo estás?
—Hola Mateo, un placer estar contigo hoy aquí y agradecerte mucho por la oportunidad que me das.
—Gracias a ti, Juan.

Con Juan hablaremos sobre distintas temáticas relacionadas con su rol y su forma de trabajar. Empezamos con la primera pregunta:

¿Cuál es la importancia del análisis del rival en la etapa formativa?

—Pues mira, Mateo, yo creo que como todo, debe hacerse en su justa medida. Es importante, por supuesto, y va ganando relevancia a medida que se sube de categoría. Cuando llegamos, por ejemplo, a etapa juvenil o senior —como es nuestro caso aquí en Las Palmas con Las Palmas B, donde estoy actualmente— el análisis del rival adquiere mayor peso.

Pero siempre con equilibrio. No podemos permitir que ese análisis acabe cegando al jugador, haciéndole depender solo de lo que vemos en los vídeos. El análisis debe servir para que el jugador entienda mejor el juego y aumente su capacidad de aprendizaje, no para limitarlo ni condicionar sus virtudes.

A veces, cuando mecanizamos demasiado al jugador desde etapas tempranas, corremos el riesgo de restarle libertad y creatividad. En el fútbol formativo, el análisis debe ser una herramienta para enriquecer, no una fórmula cerrada.

Si tuvieras que dar un porcentaje entre el trabajo enfocado en la identidad del equipo y el análisis del rival, ¿cómo lo repartirías?

—Depende mucho del partido, del rival y de nuestro propio momento como equipo. Pero te diría que, en general, no cambiamos mucho nuestra forma de jugar dependiendo del rival.

Podemos hacer pequeños ajustes tácticos o considerar condiciones del campo, pero diría que aproximadamente un 30% del plan puede adaptarse en función del rival. Es un porcentaje variable, claro, y en etapas más avanzadas del fútbol profesional ese porcentaje puede aumentar. Nosotros estamos en tercera división, que es la quinta categoría del fútbol español, y los matices que introducimos son pequeños ajustes para encarar de la mejor forma el partido del fin de semana.

Otro aspecto clave es la comunicación con los jugadores. ¿Cómo adaptas tu lenguaje según la edad?

—Lo más importante es que el lenguaje sea siempre claro y sencillo. En las etapas más tempranas, el lenguaje debe ser muy visual, con ejemplos cercanos a lo que los niños ven en televisión, por ejemplo.

A medida que van creciendo, introducimos aspectos técnicos, siempre asegurándonos de que los comprendan. Pero lo más relevante no es cuánto saben, sino cuánto comprenden y son capaces de ejecutar.

Uno puede tener muchos conocimientos de táctica, pero si no puedes aplicarlos en el campo, no sirven de mucho. El jugador debe comprender el juego y aplicarlo según el contexto.

¿Qué aspectos tácticos priorizas en las etapas formativas?

—A partir del fútbol 11, que aquí en Canarias comienza en la etapa infantil, lo primero es trabajar la ocupación de espacios, orientación corporal, profundidad y amplitud.

En cadetes ya empezamos a introducir conceptos más estructurales, tanto ofensivos como defensivos. Y en juveniles, cuando el rendimiento empieza a igualarse a la formación, introducimos comportamientos más complejos como la interpretación del juego según el contexto.

Siempre teniendo en cuenta el proceso madurativo de cada jugador.

Hablemos ahora de los roles dentro del cuerpo técnico. ¿Cómo gestionas la colaboración con el primer entrenador y el resto del staff?

—En mi caso personal, tengo la suerte de trabajar con un entrenador que ya conocía previamente y con el que llevo tres años. Eso facilita mucho la comunicación y el día a día.

También me ha tocado adaptarme cuando hubo un cambio de entrenador en mitad de temporada. Lo más importante es construir confianza a través de la escucha activa. Como analista, nuestro rol es ser un apoyo, filtrar la información y saber cuándo y cómo presentarla.

No se trata de darlo todo de golpe, sino de identificar lo que es realmente útil. Además, hay que fomentar una comunicación constante, generar debate y hacer que el análisis se vea como una herramienta, no como una imposición.

En ese sentido, entiendo que es clave aportar, pero sin invadir espacios ajenos.

—Exactamente. Sobre todo cuando uno está empezando, es esencial tener claro el rol, escuchar mucho y aprender. Conocer a las personas que forman el cuerpo técnico, entender cómo transmiten y cómo sienten.

El entrenador lleva una carga importante: jugadores, dirección deportiva, directiva… Por eso debemos tener empatía, paciencia y saber cuándo y cómo intervenir.

Para cerrar, ¿cuáles son, para ti, las competencias esenciales de un analista de datos en fútbol formativo?

—Primero, una lectura profunda del juego. Después, la capacidad de comunicar de forma pedagógica, adaptarse a trabajar con jugadores de diferentes edades, y tener buen manejo de herramientas tecnológicas, sin olvidar lo más importante: el jugador y su entorno.

Creo que el rol del analista va a evolucionar hacia una figura más integrada dentro del cuerpo técnico. Pero esas son las bases: saber de juego, saber comunicar, y adaptarse.


Perfecto, Juan.
Mil gracias por compartir tus conocimientos y experiencias con nosotros. Espero que volvamos a verte pronto aquí en Conexión Cantera.

—Gracias a ti, Mateo. Te deseo mucha suerte en lo personal y profesional. Ojalá que Conexión Cantera siga creciendo y trayendo a más invitados que sigan enriqueciendo el proyecto. Un abrazo

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